Es algo habitual. Cuando hablas con la gente de juegos de mesa casi siempre hablan del parchís y la oca. Y  cuando les explicas el jungle speed, el laberinto mágico o muchos de los juegos originales que existen, la gente se sorprende.

También pasa (bueno, sobre todo pasa) cuando sacas los juegos y tus amigos y familiares se encuentran de pronto disfrutando de partidas como niños pequeños o ven a sus hijos jugando entretenidos entre ellos (¡y no es una play ni la DS!) y disfrutando como estrategas o habilidosos contrincantes.

Y a nosotros también nos pasa. Nos llenamos de ilusión cuando buscamos juegos nuevos y encontramos alguno con una forma de jugar extraña o diferente. La noche de los magos, “un juego para jugar en la oscuridad”. Ummm, qué interesante, ¿cómo será?, qué ganas de probarlo…

Además, estamos recibiendo comentarios de gente cercana: ¿Y no conocéis el …? ¿Habéis jugado al…?

Tenemos ganas de jugar a más cosas. Queremos sorprendernos. Así que os proponemos algo: Contad qué juego os ha sorprendido (agradablemente, claro) y recomendaríais.

En mi caso (así empiezo yo) me ha encantado el de los pingüinos. Es más, me gusta porque todavía no lo domino del todo y eso es un placer porque supone un reto (que es una de las cosas que más me gusta de los juegos). Tengo muchas ganas de jugar siempre que puedo para ir mejorando y superarme.

Os toca …