Cuando un niño de 6 meses recibe un juguete nuevo adaptado a su edad, lo primero que hará será  llevárselo a la boca y seguramente no le sepa a nada ni sea capaz de deformarlo; lo golpeará pero no se romperá; posiblemente venga bien embalado y tampoco huela a nada y en apenas un minuto el juguete perderá protagonismo frente a la caja y el envoltorio que tienen un sonido distinto, un sabor distinto y seguramente pueda romper poco a poco.

Al bebé no le interesa el juguete en sí sino los nuevos descubrimientos que hace de éste o con éste, y muchos objetos de la naturaleza resultan más atractivos para estos pequeños exploradores.

A partir de esta sencilla idea nace el “cesto de los tesoros”, que no es más que una recopilación de objetos de diferentes materiales, tamaños y texturas agrupados en una cesta o caja que ayudarán a nuestro peque a desarrollar sus sentidos. El juego consiste en ofrecerle la cesta al bebé y dejarle que libremente los manipule como quiera.

El cesto de los tesoros es un juego muy atractivo para bebés de 6 a 12 meses, desde el momento en que se pueden quedar sentados hasta que comienzan a andar, momento en que la experimentación empieza una nueva etapa. Pero no sólo es un entretenimiento, sino que es además una herramienta educativa muy importante que se utiliza en las escuelas infantiles, sobre lo que es fácil encontrar información en Internet.

Lo que no es tan sencillo es encontrar una tienda donde poder comprarlos, porque en realidad lo interesante es utilizar objetos ya usados de distintos orígenes y darle un valor especial cuando lo preparas como regalo para un bebé cercano.

Es importante tener en cuenta que el destinatario es un bebé de unos 6 meses, así que hay que pensar bien en el material de los objetos y sus características (nada de piezas pequeñas, que no se rompa facilmente, resitentes a mordiscos, golpes, etc) aunque lo aconsejable es que juegue bajo nuestra supervisión.

Lo que queremos compartir aquí son distintos objetos que se pueden reutilizar o hacer para crearos vuestro propio cesto de los tesoros:

- Objetos de la naturaleza: no puede faltar una buena concha recogida en la playa; las piedras son también muy atractivas, aunque según el tamaño pueden ser peligrosas.

- Objetos de tela: pídele a una abuela que le haga un pompón de lana, o cualquier prenda pequeña que no le quepa en la boca; con diferentes texturas y colores se pueden hacer cosas distintas, como la cadeneta hecha con un retal que se ve en la foto. O si se te rompe una cremallera no la tires, que vale para el cesto de los tesoros.

- Objetos de madera: una caja pequeña de madera (mejor si está pintada), una cuchara, un mortero o un cuenco.

- Objetos de metal: una llave que ya no se usa con un llavero que suene bien les encanta; también una cadena de tamaño adecuado (a ser posible que vaya unida a algo) y una campana con el badajo bien sujeto. Se puede hacer un sonajero casero metiendo arroz o un objeto metálico en una caja de caramelos bien cerrada.

- Objetos de cuero, goma: un monedero de cuero, un posavasos, una pelota.

- Objetos de vidrio resistente: en especial un espejo pequeño les hará mucha ilusión.

- Y aunque los objetos de plástico son más artificiales, a veces también dan juego, como las rejillas de las naranjas, los rulos o una bobina de hilo acabada.

Para guardar todo esto, si no se tiene una cesta, también son muy socorridas las cajas de galletas.

Cuando hagáis las de vuestros peques, seguro que se os ocurren muchas cosas más, esperamos que volváis aquí para contárnoslo.