Entre los padres y educadores ya es algo común el admitir la importancia del juego para el desarrollo y la educación de los niños.

Y sin embargo, se juega muy poco.

En las últimos estudios realizados sobre juego infantil se ha observado que los niños juegan mucho menos tiempo de lo que necesitarían para ir desarrollando algunas de las competencias más importantes que no están cubiertas por la mayoría de los colegios, como la capacidad de ser creativo o la pragmática.

Y se dedica muy poco tiempo en familia para fortalecer el vínculo compartiendo momentos buenos padres- hijos. Ya sabéis, el roce hace el cariño. Hay que rozarse, acariciarse, disfrutar juntos. Y todo esto de forma cotidiana.

¿Y, entonces, cómo lo hacemos?

La verdad es que resulta difícil encontrar momentos y espacios para jugar más, incluso siendo conscientes de lo necesario que es. Nuestra idea es recoger y proponer ideas y recursos para conseguir que se juegue más y mejor.

Os vamos a contar propuestas que nos estén funcionando para que en el mundo real, con la complicada vida que tenemos, podamos conseguir jugar, crecer y compartir:

El primer y gran truco, el que valoramos como clave y base para cualquier otro: La actitud de juego.

En general, no hacen falta juegos ni juguetes sino compañeros de juego y actitud lúdica. Querer pasarlo bien e implicarse un poco. Con esta idea en la cabeza podemos conseguir hablar el mismo lenguaje que nuestros hijos y hacer divertidas y emocionantes muchas de las actividades cotidianas que tenemos que hacer. Por ejemplo, podemos transformar:

- Los momentos cotidianos de ir en coche. Son ratos cortos de pocos minutos pero son cotidianos con lo que permiten ir enlazando situaciones y crear momentos especiales compartidos. De esos que se recuerdan. Ejemplos: con los peques, es el momento de cantar, contar chistes, buscar coches de colores o gente con sombrero, crear historias disparatadas, etc. Con los más mayores se pueden hacer planes, compartir y descubrir canciones, sumar números de matrículas, etc.

- Hábitos diarios. Qué importante es hacer algo de magia y teatro y proponer las cosas de manera divertida: hacer un circuito para vestirse (carrera, pantalón, voltereta, camiseta, salto, calcetín, vuelta, …. bueno, ya cogéis la idea), comidas presentadas de forma divertida (cortar la tostada en forma de patatas fritas con mermelada en vez de ketchup o el puré de patata haciendo una cara), recoger todo para sorprender a mamá cuando llegue y parezca que ha sido magia, recoger todo antes de que termine una canción, etc, etc.

- Cajas de  juegos. Tener los juegos por temas (puzzles, instrumentos musicales, muñecos, disfraces, plastilinas, coches, deportes, etc, etc) en cajas que se puedan sacar en algunos momentos (no que estén disponibles siempre) y que orienten el juego cuando se saquen creando un momento especial pero con cierto orden para mantener la atención y la motivación en el momento.

- Llevarnos juegos con nosotros. En algunas ocasiones (comidas fuera de casa, salas de espera, reuniones familiares, …) está bien tener en cuenta que los niños no pueden estar mucho tiempo “comportándose” si no están entretenidos y hay muchas opciones de llevar algo preparado para conseguirlo (juegos lata, puzzles, cuentos, etc). La bolsa de los juegos para llevar es un recurso de los que se agradecen.

- Bailar y cantar. Usar la música, compartirla, hacerla, cantarla y bailarla. Sirve para muchos momentos y consigue experiencias muy interesantes de atención, de complicidad, de emoción… Es cierto que amansa y entretiene a las fieras y, además, es muy fácil que todos disfrutemos.

- Partidas cortas. Igual que ver una serie o un capítulo de dibujos animados es un buen plan para que lo que planteemos no se alargue demasiado y tengamos que luchar para que se termine. Es importante que tengamos juegos que duren 5 ó 10 minutos para algunos momentos como después de cenar para tener un rato divertido y que sea esperado. A los niños (y a los papás en cuanto lo prueban) les encantan.

- Ver cosas juntos. Buscar las cosas curiosas y compartir las emociones que provocan, fotos de la familia, vídeos de youtube, documentales curiosos, etc. Nos encanta compartir lo que vemos, disfrutar de su asombro, alimentar su curiosidad,…

- Hacer de cada situación inesperada una aventura. Si se va la luz de casa, no pensar en las dificultades o en que no se va a poder cocinar. La idea es planteárselo a los niños como una aventura, sacar las velas y las linternas, hacer una cena cavernícola y disfrutar de la emoción del momento. Seguro que los niños se lo pasan bien y recuerdan la situación como muy especial y divertida.


Estamos seguros de que tenéis un montón de ideas que hacéis con vuestros hijos, sobrinos, nietos, etc. que nos van a entusiasmar. ¿Nos las contáis?