Hace no demasiado tiempo vi la película “Come, Reza, Ama” y, sinceramente, me gustó mucho. Creo que conseguí empatizar con la protagonista en la búsqueda que hace de sí misma, del sentido de la vida, de… pero no, no os voy a hablar de la peli, este espacio no es para eso…

Simplemente el título me ha inspirado para poder hablaros de algo que nos entusiasma, nos mueve y nos inspira para compartir con vosotros lo que vivimos con intensidad. JUGAR, REIR, AMAR. Este es el secreto para conseguir que nuestros hijos crezcan felices.

Crear un vínculo sano y seguro con nuestros hijos depende en gran medida de nuestra actitud y de estos tres conceptos.

Al JUGAR, entramos en su mundo, en su “método” de aprendizaje, en su “procedimiento” para entender lo que les rodea, en interesarse por aquello que no conocen o imaginar aquello que quieren. Jugar con nuestros hijos es, además de divertido, imprescindible para comprenderles y acompañarles.

Al REIR, conectamos con nuestros hijos desde el plano de las emociones, provocamos sensaciones de placer, compartimos momentos vitales inolvidables. Reir modifica nuestro cerebro de forma positiva, activando conexiones neuronales que en un futuro nos ayudarán a ser más optimistas y probablemente más felices.

Al AMAR,  les ofrecemos afecto, seguridad, confianza.  Creamos vínculos intensos y duraderos que favorecerán el desarrollo sano de nuestros hijos e hijas. Amar significa querer, permanecer, mantener el equilibrio, poner límites, hacer frente a los problemas, resolver los conflictos…

 Es curioso, pero tres palabras sencillas, e incluso cortas,  encierran el misterio del que tanto hablamos los padres, la EDUCACIÓN de nuestros hijos.