Hablando de juegos, compartir, crecer, …. no podemos olvidarnos de los libros, los cuentos, los cómics. De la necesidad de leer bien, del placer de lo escrito.

Siempre he pensado que uno de los mejores regalos que se pueden hacer a un hijo, además del tiempo dedicado, es el contagiarle el amor a la lectura. Ahora, que mis hijos están aprendiendo y disfrutando o disfrutando y, por eso, aprendiendo a leer y a escribir, pienso a menudo como puedo darles aquello que a mí me ha dado tanto en mi vida: la oportunidad de meterme en otros mundos, de escuchar a gente interesante, de sentir experiencias que dejan poso, de expresar por escrito lo que me preocupa y ocupa, de disfrutar con la compañía de libros, cuentos y cómics.

Así que me gustaría compartir algunas ideas que creo que son importantes para contagiar ese amor a los libros…

- Sí, lo hemos oído muchas veces, pero lo más educativo es predicar con el ejemplo. Los niños aprenden de lo que ven más de lo que se les dice. Y, cuando te ven disfrutando de un libro o escribiendo en un cuaderno, les llama la atención y quieren “acercarse”… Y sí, además, queremos compartirlo con ellos, se enganchan.

- Es importante buscar espacios y tiempos, hay que parar la prisa y dejarnos margen para disfrutar, más allá de los últimos minutos antes de dormir para un cuento rápido, hay que encontrar momentos en los que se puedan comentar, se compartan las sorpresas, se descifre las cosas nuevas que vamos leyendo. No solo hay que leer, se trata de saborear lo que nos ofrece la lectura.

- Podemos elegir bien. Esta semana, la maestra de mi hija nos dijo una cosa que me parece muy importante. Hay muchos libros y posibilidades pero, como en casi todas las facetas de la vida, hay verdaderos tesoros por encontrar si buscas un poco más que lo que tienes a mano. “No se trata sólo de leer, hay libros que cuando los lees, te convierten en otra persona, te cambian por dentro”. Y lo decía, para subrayar la idea, mientras nos mostraba Momo en una versión muy usada…

- No dejemos de ofrecer e intentar entre todas las posibilidades. Los libros son geniales pero también los cuentos. Los clásicos sorprenden cuando se les relee y ahora hay editoriales encantadoras, artistas de las ilustraciones y geniales relatadores de cuentos. Adentraros un poco en ese mundo y os aseguro que os sorprenderá y maravillará.

- Por eso, no nos olvidemos de los cómics, un lenguaje especial que consigue crear emociones y pensamientos que tocan por dentro. A mi me encantan y siento, cuando hablo de ellos con mis amigos, que son un tesoro desconocido para muchos. Estaría bien que, gracias a nuestros hijos, encontráramos otro placer como muchos otros que nos han hecho descubrir con su curiosidad.

- Y por último, no se debe dejar de compartir todo esto con la gente cercana. Los libros, cuentos y cómics hay que prestarlos, comentarlos, descubrirlos y regalarlos.

 

Empiezo yo: Llevo unas semanas leyendo con mis hijos “Jim Botón y Lucas el Maquinista” un precioso libro de Michael Ende que fue mi favorito de pequeño. Leemos un capítulo cada noche y durante el día comentamos lo que les va pasando a los dos amigos en sus fantásticas aventuras. Nos encanta porque es genial, porque es nuestro libro compartido, porque a mi me gusta mucho y se nota (cuando algún día llego tarde y ha sido mi mujer quien ha leído el capítulo, no me acuesto hasta que lo leo yo también…)

 

Os toca…