En la práctica clínica, cuando vas aprendiendo cómo evaluar el desarrollo, las variables de aprendizaje, el lenguaje, las emociones, actitudes o habilidades sociales vas comprendiendo dos cosas muy importantes: la diversidad de capacidades, inteligencias, posibilidades e intereses entre los niños y la necesidad de ver y tratar de forma global e integral a cada persona.

Por esas dos razones, en terapia nos pasamos la vida jugando. Lo hacemos con intención, es decir, elegimos el juego y la forma de jugar para que los niños pongan en juego un proceso determinado o respondan con una actitud adecuada. Pero hemos ido descubriendo que no hay mejor herramienta que una propuesta que motive, de la oportunidad de ir mejorando en los distintos intentos y sea reforzante en sí misma.

¿Por ejemplo?

- La atención selectiva, la velocidad de procesamiento y el control inhibitorio, procesos importantes para funcionar bien, ser eficaces y eficientes en muchas tareas y que fallan en niños impulsivos o con problemas de atención se ponen en práctica con el Jungle speed: conseguimos que los niños busquen la coincidencia entre los patrones visuales de las cartas y tengan que dar una respuesta rápida para ganar y, que si se equivocan, tengan que recibir más cartas, el Dobble: Los muchos juegos que proponen demandan ser rápidos en encontrar estímulos visuales coincidentes.


- El acceso al léxico y la flexibilidad cognitiva y la velocidad de procesamiento son importantes para las competencias verbales y los procesos de lecto escritura. Para desarrollar esto hay, entre muchos, dos juegos que además plantean momentos muy divertidos para compartir con nosotros. No se sabe si disfrutan más los niños o sus padres jugando al Mixmoestamos manejando lenguaje, creando palabras, oblígándonos a cambiarlas cuando se van añadiendo más letras y todo eso lo más rapidamente posible y con el Kaleidos: tenemos que encontrar nombres que empiecen por una letra y estén incluidos en los geniales dibujos de sus láminas.


- La memoria visual y la atención sostenida se practican muy bien con dos de los juegos que más gustan: el Laberinto mágico: tenemos que recordar dónde estan los muros invisibles por los que no podemos pasar para llegar a los símbolos mágicos y con Escóndete cabritillo: debemos ir recordando cuántos cabritillos quedan escondidos a lo largo de toda la partida para que no se los coma el lobo.


- La destreza motora y la psicomotricidad fina se pueden también estimular a través de juegos como la tarta de los monstruos, con el que los niños se divierten mientras tratan de coger las bolitas de pimienta que se han caído en el bol dónde estamos haciendo la tarta o con el Carrom, un juego muy especial que pondrá en acción tus competencias de lanzamiento, visualización espacial y templanza mientras te lo pasas muy bien.


Y hay muchos más, dependiendo de cada niño, las necesidades que tenga, lo que le guste y la oportunidad que tengamos los terapeutas o padres de ir haciéndoles crecer a través de propuestas que no le cansan más si no que le motivan y retan porque hablan su mismo lenguaje: el del juego.

 ¿Quieres saber más sobre con qué posibilidades lúdicas se pueden mejorar algunos procesos que tus hijos necesitan? Es tu turno de preguntar.